La imposibilidad de crecer con endeudamiento ilimitado

Descendiendo peldaños

 

En un artículo anterior, “Círculo vicioso tras la explosión de la burbuja”, que fue publicado en Gurusblog y otros medios, comenté un interesante diagrama realizado por Meredith Whitney, una reputada analista de Wall Street a la que miles de hombres de negocios y políticos prestan atención. Se trataba de exponer en qué situación nos encontramos tras la explosión de la burbuja inmobiliaria. Pienso que muy bien explicada.

Sin embargo, hacia el final de mi artículo dejaba sin responder la siguiente cuestión: ¿Por dónde se rompe el anterior círculo virtuoso? Respondí a medias que se rompió por el freno que puso el sistema financiero, pero que no le iba a echar la culpa de lo ocurrido únicamente a éste ya que, si no hubiera sido así, el mismo círculo se hubiera roto en cualquier otro punto, como por ejemplo en el fin de la demanda al no haber nadie más para comprar las viviendas.
Pero no fue así. Fue precisamente el sistema financiero el que falló y éste nos ha metido en el círculo vicioso en el que previsiblemente vamos a estar un tiempo.

Tal fallo se tenía que producir. Vamos a dejar de lado las cuestiones de los controles nulos o laxos sobre los criterios de riesgos del sistema. Y también la denominada ingeniería financiera que permitió, sin el control debido, ofrecer productos que nadie entendía, ni vamos a hablar de la enorme cantidad de recursos económicos que se encuentran en la “banca en la sombra” como la denomina Paul Krugman, y que están fuera de la economía productiva, que es la que genera riqueza y empleo. De eso hemos hablado muchos economistas.

Aunque a todos nos preocupa nuestras respectivas economías, hay que tener en cuenta que Estados Unidos hasta el día de la fecha sigue siendo la primera potencia económica mundial y que produce aproximadamente 15 veces nuestro PIB. Sus ramificaciones e intereses a todos los niveles son mundiales. Sus empresas están inmersas en un sinfín de  otras corporaciones,… La crisis económica comenzó siendo una crisis financiera en Estados Unidos, pero de forma automática salpicó a Europa y al resto de continentes. Así que si la economía de Estados Unidos va mal, hay que reconocer que afecta a todo el mundo.
Aunque nos dediquemos a nuestras respectivas economías, a los economistas no nos queda otro remedio que estar atentos a lo que ocurre en ese país, porque de la toma de decisiones y de su salud, va a depender también nuestro futuro bienestar.
Así que voy a hablar de Estados Unidos, analizando uno de sus graves problemas que puede estallar en un futuro no muy lejano y que sin duda nos afectará de lleno.

De lo que quiero hablar es de la imposibilidad de crecer con endeudamiento sin fin, y para ello me voy a ayudar de dos gráficos. El primero extraído de El Blog Salmón, de un inquietante artículo que Marco Antonio Moreno tituló “Deuda pública de Estados Unidos se acerca al punto de no retorno” el pasado 25 de enero, a su vez extraído de la página que se indica a su pie. En él nos avisa que el tope de la deuda previsiblemente se alcanzará en marzo próximo, salvo que el Senado apruebe una ampliación del techo de deuda. Es posible que en estos momentos que escribo, el gobierno de Estados Unidos haya dado algún paso en esta línea. En realidad esta cuestión no es importante para el análisis que realizamos en torno a la cuestión del endeudamiento indefinido para obtener un crecimiento de tipo exponencial (porcentajes de crecimiento sobre otro porcentaje del año anterior y así sucesivamente). Aún suponiendo que se apruebe dicha ampliación, su gobierno deberá pensar que tarde o temprano estará obligado a parar ese incremento de deuda, y que debe empezar a pagar las deudas contraídas, más sus respectivos intereses.

Si todo va bien y el sistema económico responde, es decir, sigue produciendo y consumiendo de forma importante, con tasas de desempleo relativamente bajas, se podrá hacer frente a las devoluciones. Si esto no es así, mucho me temo que la aceleración de China hacia su meta de primera potencia mundial será importante y lo conseguirá en muchos menos años de los previstos.

Pero centrémonos unos instantes en el gráfico (1). Vemos que hasta los años 80, el endeudamiento de Estados Unidos era relativamente pequeño y soportable (2), pero a partir de esa fecha algo empezó a cambiar que hizo que su Gobierno se endeudara cada año un poco más, saltando a incrementos muy importantes una vez estallara la actual crisis económica. ¿Qué ocurrió?

Sin pretender ser excesivamente analítico, sabemos que durante los últimos 15-20 años la renta real de los trabajadores prácticamente se ha mantenido estable en la mayoría de los países de la OCDE. Sin embargo, la mayoría de ellos han experimentado crecimientos constantes de su PIB, salvo en los últimos dos o tres años de crisis. Y eso se ha producido por un incremento del consumo de estos países, especialmente de Estados Unidos. Pero si la gente sigue ganando básicamente lo mismo, ¿cómo ha podido ocurrir esto? Por el endeudamiento creciente de gobiernos, empresas y consumidores. Mientras el crédito fluía, todo iba bien: se incrementaba la producción, el consumo, el crédito, el empleo, la inversión,… en una espiral virtuosa de la que hablada, aunque en otros términos, en el artículo al que hago referencia al principio del actual. Pero eso no podía ser eterno y el crédito dejó de fluir. El resto de la historia, ya la conocemos. Y entramos en un círculo vicioso descendente en el que nos encontramos ahora.


El segundo gráfico al que hago referencia es al siguiente que nos ayuda a ver el enorme incremento de deuda del gobierno de Estados Unidos con la explosión de la actual crisis. Se ve claramente que se venía produciendo un incremento de dicha deuda año tras año y que a principios del último trimestre de 2008 las cosas cambiaron drásticamente.

También podemos usar los siguientes gráficos, cuya fuente es The Economist, donde vemos por un lado el porcentaje de déficit del presupuesto en relación al PIB, y por otro el gasto federal. No se aprecia en dicha proyección ninguna reducción del endeudamiento. Más bien al contrario, se anticipa que la deuda seguirá creciendo durante toda esta década. Al menos esas son las previsiones.


No se ve ni en estos análisis, ni en las palabras de ningún político relevante de ese país, ni siquiera de ningún economista importante, intención de enfrentarse a una situación que tarde o temprano habrá que solucionar.
No entra en la cabeza de nadie que un país, o un continente, ni siquiera la totalidad de la economía mundial, pueda crecer permanentemente, de forma exponencial, gracias a un endeudamiento sin fin. Tarde o temprano la fiesta se tiene que acabar.

A nadie se le puede escapar que hay otros frenos a tal crecimiento exponencial: nuestros recursos naturales y hasta nuestro espacio son finitos. Pero esa es otra historia.

Al margen de esta importante e ineludible realidad, la consideración de perder la supremacía económica mundial, que a efectos prácticos no es muy relevante -al fin y al cabo los gobiernos quieren bienestar para sus ciudadanos, no conseguir una medalla en una inexistente carrera mundial- lo que es cierto es que si Estados Unidos presentara dudas de capacidad de devolución, e incluso su falta de decisión para enfrentarse al problema, el sistema económico mundial entraría en una etapa desconocida.

 

Manuel Caraballo Callero

Economista de Izadi AG

Twitter @IzadiAG

1 Hay que aclarar que esta deuda se refiera a la pública. No incorporo la deuda de empresas, particulares y otras instituciones.

2 Recordar que para Estados Unidos un “billón” es el equivalente a “mil millones” europeos, y que un “trillón”, equivale a nuestro “billón”. Obviamente en dólares.

  

Comments
6 Responses to “La imposibilidad de crecer con endeudamiento ilimitado”
  1. aborras dice:

    De ahí la importancia del oro como activo. En un proceso de endeudamiento tan bestial la deuda se reduce con mucho sudor y lágrimas pero sobretodo con inflación.

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  1. […] No parece que los políticos y otros agentes que declaran que estos presupuestos no nos sacaran de la crisis sea una idea a considerar desde un punto de vista de análisis económico básico. La afirmación no sobrepasa ningún análisis mínimamente lógico: no es posible el endeudamiento indefinido, y mucho menos, tal como expliqué en este artículo, un crecimiento indefinido con deuda creciente. […]

  2. […] “La imposibilidad de crecer con endeudamiento ilimitado”, publicado recientemente, intentaba alertar de unas de las grandes incongruencias de nuestro […]

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