Crisis por parte de la demanda

escalera sin fin

Hasta ahora sólo hemos oído hablar de desempleo y de recursos materiales ociosos, pero prácticamente nadie se ha dado cuenta que la actual crisis viene derivada por la parte de la demanda.

En mi anterior artículo “productividad versus desempleo”, publicado también en mi blog personal, indicaba que uno de los grandes problemas de nuestro sistema económico es que coinciden en una misma persona productor y consumidor.

Con las estadísticas en la mano, vemos que los sueldos reales no han variado en la mayoría de los países integrantes de la OCDE en los últimos 15 a 20 años, con alguna excepción. Sin embargo, la productividad no para de aumentar, y es uno de los ingredientes básicos de cualquier política económica.

Si entendemos que cada uno de nosotros es capaz de producir más por cada hora de trabajo, que la jornada laboral sigue siendo básicamente la misma y que nuestro poder adquisitivo no varía, resulta que tenemos un problema importante: ¿Quién va a comprar la producción creciente?

Este problema se ha resuelto de diversas formas, también explicadas en dicho artículo. La más conocida es a través del endeudamiento creciente de familias, empresas y Gobiernos. Resulta que ese sistema no tiene ninguna posibilidad de ser duradero como lo demuestra los orígenes de la actual crisis del sistema económico.

Por tanto, hay que buscar algún tipo de salida a esta situación, y ésta no pasa por el crecimiento económico precisamente.

Lamento que economistas de tanto renombre como Joseph Stiglitz, Nouriel Roubini, Paul Krugman, Simon Johnson,… se limiten a aportar potenciales soluciones al problema del freno que parece haber sufrido la producción a nivel mundial. Todos ellos hablan del incremento de la utilización de los recursos ociosos (materiales y humanos) con la finalidad de recuperar el empleo y así seguir creciendo a su vez. Nadie se ha parado a pensar que no es un sistema que pueda tener un futuro indefinido. Se trata más bien de “dar a la pelota hacia delante”.

Nos encontramos con, además de un problema medioambiental descomunal, unos límites cada vez más evidentes de unos recursos naturales no renovables, a la escasez de poder adquisitivo por parte de los consumidores, que son, repito, también productores de los mismos bienes y servicios.

El problema es tremendamente complejo de resolver, pero vamos a desarrollar algunas ideas simples.

Por una parte, si reducimos el número de horas trabajadas en la misma proporción que el incremento de la productividad, ajustando las retribuciones por horas trabajadas, nos encontramos con que baja el poder adquisitivo y por tanto la demanda. Seguimos teniendo el mismo problema que en la actualidad, sólo que con un menor nivel de consumo. Llegaríamos con seguridad pronto a un nivel de pobreza. No sabemos cuándo llegará pero, si seguimos incrementando la productividad y aplicando este sistema, nos encontraremos con una conclusión estúpida: la gente trabajaría un tiempo despreciable a cambio de una cierta cantidad de dinero tendente a cero. Es justo el sistema utilizado en matemáticas cuando no hay otro para poder demostrar algo: “la reducción al absurdo”.

Por otro lado, no parece que auto-obligarnos a mantener los niveles de productividad puedan tener un futuro prometedor. Siempre hay mucha gente (empresas, países, Gobiernos,…) dispuestos a no cumplir con lo pactado porque le supone una ventaja comparativa enorme. Otro absurdo.

¡Por fin la solución!: si la productividad sigue creciendo, y este es un objetivo de todo el mundo por lo visto, y queremos que alguien adquiera el creciente volumen de bienes y servicios producidos, el poder adquisitivo de los productores debe crecer en la misma proporción en la que lo hace la productividad.

La idea parece sencilla, pero veremos que su implementación es imposible.

El incremento de la productividad no es un capricho de alguien ocurrente. Es simplemente la necesidad de ofrecer productos a un menor precio porque en una economía de mercado, la demanda se desplaza hacia aquellos productos cuyo precio es inferior (vamos a dejar de lado la cuestión de las marcas, el marketing para diferenciar los productos,… De todas formas, en los países desarrollados, las marcas blancas van ganando peso a medida que se profundiza en la crisis). Resulta que si aplicamos nuestro sencillo sistema, dicha economía no podría aplicar rebajas de precios a los artículos y servicios que produce. Volvemos a llegar a una conclusión lamentable: nadie respetará el acuerdo porque hay incentivos muy valiosos para incumplirlo.

En cualquier caso, no hemos hablado de la saturación por consumo que llega tarde o temprano a todas las personas. Nadie es capaz de consumir hasta el infinito. Para eso están las políticas de fomento de la natalidad: para que haya cada vez más personas en el mundo que consuman los excesos de nuestro sistema económico de mercado.

Por último, un ejercicio de autoanálisis utilizando la información de este artículo. Ayer, 14 de Octubre, el todavía presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, afirma que “sólo se puede salir de la crisis trabajando más y ganando menos”. Es decir, producir cada vez más bienes y servicios que, gracias a nuestra reducción de sueldo, cada vez podremos comprar menos. Sólo estoy explicando sus propias palabras.

Si hemos comprendido las ideas del presente texto, la propuesta del presidente de la patronal española va justo en el sentido de empeorar la “Crisis por parte de la demanda”.

Comments
4 Responses to “Crisis por parte de la demanda”
  1. Bertrand de la Falaise dice:

    Estimado Sr. Caraballo:

    En primer lugar deseo felicitarle por los contenidos de su blog, que me parecen de gran interés. Creo poder afirmar que usted pertenece a, o al menos proviene de, una corriente liberal más bien pura en cuestiones económicas. Sin embargo, creo también que se encuentra entre aquellos a los que esta crisis ha hecho reflexionar y replantearse muchos conceptos, lo que inevitablemente desemboca en ciertas conclusiones que, a buen seguro, los defensores de la ortodoxia capitalista-liberal considerarán inquietantes.

    Me alegro de observar que cada vez somos más, y venidos de distintas tradiciones (izquierdistas en unos casos, ortodoxas capitalistas en otros), los que estamos organizando espontáneamente corrientes de pensamiento alternativas, al margen de los medios de comunicación imperantes, siempre controlados por el Poder. Dichas corrientes nuevas rechazan la reedición de fórmulas colectivistas represivas y estatalizadas, del estilo de la soviética, pero tienen el coraje de afirmar con claridad que la aceptación del mercado y de la propiedad privada no es incompatible con propugnar medidas radicales de reforma de un capitalismo que, si tal reforma no se produce, acabará pereciendo víctima de unas contradicciones cada vez más evidentes. Aún no está muy claro cuáles deberían ser dichas medidas, aunque muchas de ellas se van perfilando con rapidez. Lo que sí parece claro es que las medidas que ahora aplican los gobiernos, las cuales favorecen sistemáticamente al Poder económico y perjudican a la mayoría de la población (trabajadores asalariados y pequeños empresarios) no son las medidas adecuadas, y si están en boga es exclusivamente porque son aquellas que agradan al Poder, con una visión cortoplacista de la cuestión, y no en virtud de una racionalidad de la que carecen.

    Su crítico Troy McClure dice: “Se puede trabajar, cobrar menos, y exportar el excedente”. La cuestión, naturalmente, es: si todo el mundo es austero y se dedica a producir más de lo que consume y a exportar, ¿quién importará? Evidentemente la fórmula de la austeridad (austeridad en todas partes: en China, donde los salarios siguen siendo bajísimos; en EE.UU., donde Obama tiene cada vez más dificultades para aplicar sus ideas neo-keynesianas y existe una cultura calvinista del esfuerzo y la privación que está renaciendo con fuerza; en la UE, donde la Sra. Merkel y “los mercados” nos obligan a todos a apretarnos el cinturón, etc.) no hará más que agravar el problema, como usted dice muy bien. Otra cuestión es que el caso de España sea (hasta cierto punto) especial y nuestro país necesite un reajuste local para pagar las facturas de los festines pasados, reequilibrando su balanza de pagos ante la imposibilidad de seguir financiando, como ocurría antes, su déficit comercial con crédito exterior. En eso sí creo que Troy tiene razón. Pero, ojo, el de España es un problema local dentro de un problema global. Puede que el más urgente (al menos para nosotros) sea el primero, pero desde luego que el importante, a largo plazo, es el segundo.

    Espero tener tiempo para seguir participando, en el futuro, en estos debates. Pero no me querría marchar sin dejar una pregunta en el aire.

    Si el Poder sigue empeñado en su política miope, suicida a medio o largo plazo, de estimular la oferta siempre a costa de la demanda, reduciendo hasta donde sea posible (y con la colaboración del alto desempleo, que tiene un fuerte efecto precarizante) las rentas de la mayoría de la población, ¿acaso no pasará toda solución porque la gente “de abajo” se organice de una vez y acabe con el Poder de una manera justa y ordenada, antes de que sea demasiado tarde para evitar que las hordas encolerizadas de los desempleados y los excluidos arrasen las granjas, las fábricas y las tiendas?

    Y es que, como decía el gran Sánchez Ferlosio, “mientras no cambien los dioses, nada habrá cambiado”.

    Saludos y felices fiestas,
    Bertrand

  2. Troy McClure dice:

    Trabajar mas y ganar menos no lo veo como usted dice: “Es decir, producir cada vez más bienes y servicios que, gracias a nuestra reducción de sueldo, cada vez podremos comprar menos.”.

    Se puede trabajar, cobrar menos, y exportar el excedente.

    La frase es desafortunada en cualquier caso, pero lo que dice en el fondo es que hay que volver a la cultura del esfuerzo (trabajar mas) y olvidarse de que todo esté subvencionado o que nos creamos que nuestro esfuerzo debe estar mejor premiado (ganar menos). Así lo veo yo.

    Un saludo, y enhorabuena por tu comentario en el foro de idealista, que me ha parecido muy interesante.

    • Estimado Troy.
      Muchas gracias por leer mi blog y seguir mis artículos, así como por su amable comentario sobre el foro de idealista.

      Debo indicarle que, tal vez, no me haya entendido correctamente, o yo no haya sido claro del todo. No he dicho en ningún sitio que haya que trabajar más y ganar menos. Es justo la situación que nos ha llevado a este callejón de difícil salida.

      La idea básica es que si alguien produce algo, en algún sitio del mundo, otra persona lo tiene que consumir. Si esto no es así, se producirá una acumulación de stock de dicho producto.
      Si tenemos en cuenta que el mundo está muy “globalizado”, la solución al problema no es que ese excelente se exporte como usted indica. No podemos pensar como si la situación internacional fuera ante-globalización. No hay países-estancos, sino que el planeta en buena parte se comporta a efectos económicos como si fuera un sólo país. De ahí también que las crisis se propaguen en cuestión de minutos.

      No he analizado el problema desde el punto de vista medioambiental, ni siquiera desde el punto de vista de la administración de los recursos no renovables. Se trata sin duda de un problema extraordinariamente relevante, mucho más que el problema económico que yo abordo en mis artículos y comentarios. Yo estoy especializado en esta disciplina y no entro en asuntos en los que no lo soy por una simple cuestión de honestidad profesional.

      Tenga presente que hay varias ideas que son verdades absolutas y que apunto en mis comentarios:

      1. No se puede incrementar la producción de forma indefinida, hasta el infinito. Es pura lógica: no se puede crecer hasta el infinito porque vivimos en un mundo finito.
      2. Todo lo que produce alguien en algún lugar del planeta, o lo tiene que consumir otra persona o se tiene que acumular en forma de stock. A esto también se le puede buscar una salida: su destrucción. Pero digamos que esa solución es un sinsentido económico.

      Saludos.

Trackbacks
Check out what others are saying...


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Estadísticas / Stats

    • 64,074 visitas
  • Izadi® Asset Management

    Photos by Manuel Caraballo Callero
  • Contacto / Contact

    Web: http://www.izadi-ag.com

    email: info@izadi-ag.com
    Personal email: mcc.callero@gmail.com

    Tel.: +34 928 681 692
    Móvil / Mobile: +34 692 041 153
    ----------
    Photos are made by / Fotos realizadas por Manuel Caraballo

A %d blogueros les gusta esto: