Estados Unidos, ¿truco o trato?
Hay que reconocer que en una situación de crecimiento elevado, la economía retroalimenta más crecimiento. De esta forma, los países no pagan unos intereses elevados, las empresas y particulares no hacen frente a incrementos de los tipos impositivos, el consumo es elevado, las arcas públicas recaudan más y todo el mundo es feliz.
Pero la realidad ahora es otra. Estados Unidos se enfrenta a una situación de crecimiento económico reducido, tasa de desempleo elevada (para sus parámetros), y una serie de gastos elevados, entre ellos el gasto en defensa, que ocupa aproximadamente la mitad del gasto agregado de todos los países del mundo.
Crecen los problemas para la banca
Este acceso fácil y barato a los fondos del BCE tiene los días contados. Lo dice el propio Trichet a menudo. Y es que desde la UE no se ve con buenos ojos lo que los norteamericanos practican últimamente: el “quantitative easing” (qe y qe2). Es decir, inyecciones masivas de liquidez al sistema económico para conseguir los niveles adecuados de reactivación que permita la reducción de una tasa de desempleo alarmante (para ellos) de casi el 10% de su población activa.
La posibilidad de abandonar el euro
Los costes que tiene para la UE la salida de cualquier país de la zona euro, especialmente si es una economía tan importante como la de España, son tan elevados, que la existencia futura de la propia UE dependerá de la correcta gestión que se haga ahora de los problemas económicos, y sobre todo de la deuda de los gobiernos.
Crisis por parte de la demanda
Si estamos de acuerdo en que cada uno de nosotros es capaz de producir más por cada hora de trabajo, que la jornada laboral sigue siendo básicamente la misma desde hace décadas y que nuestro poder adquisitivo no varía en los últimos 15 a 20 años, resulta que tenemos un problema importante: ¿Quién va a comprar la producción creciente?
















