La tercera provincia
Si todos los desempleados estuvieran ocupados, España pasaría del puesto número 12 al 9 en el ranking del PIB mundial, justo después de Brasil y antes que Canadá. Habría más consumo, más recaudación, menor deuda pública y posiblemente privada. No habría una deuda descomunal y seguramente no estaríamos acorralados en este inmenso lío económico. Así que el desempleo sí es un problema considerable donde se debe reflejar el éxito o fracaso de cualquier política económica.
Estados Unidos en el punto de mira
A pesar de las recientes reducciones de desempleo en Estados Unidos, ocurre que el incremento de productividad está provocando que los tiempos que transcurren los trabajadores en situación de desempleo cada vez se alargan más en el tiempo.
Desde luego no se ve que esa tendencia vaya a decrecer mientras el ajuste del empleo en los países occidentales se produzca por otras variables en lugar del ajuste por tiempo trabajado.
¿Tiene algún sentido incrementar productividad y seguir trabajando el mismo tiempo? ¿Quién va a consumir la producción creciente? Y sobre todo, ¿con qué dinero?
Ahorro de energía, productividad y costumbres alimentarias
Si queremos un ahorro importante de nuestra factura energética debemos tomar medidas de un mayor calado, como la extensión de las jornadas laborales continuas y no partidas como hasta ahora.
En este artículo intento demostrar que tal medida es posible, genera un ahorro de energía enorme y además promueve la productividad.
Productividad versus desempleo
Hay en nuestro sistema económico una contradicción de base: parece que todos deseamos incrementar la productividad, pero esos bienes y servicios producidos los tiene que consumir alguien en algún lugar del mundo. Si la renta permanece igual en términos reales, como ha ocurrido en los últimos 15 ó 20 años, ¿quién va a comprar los excedentes?
El endeudamiento es una solución, pero no a largo plazo como lo demuestra la crisis actual.















