Vivienda, el ajuste interminable
Comentaba en un artículo que publiqué hace un tiempo que el número de años que un español medio debe destinar a la compra de una vivienda también de tipo medio había pasado de unos 3,6 años a casi 8 en el pico de la burbuja inmobiliaria. Con la crisis, cabía esperar que los precios se adecuaran a un nivel “normal” al desaparecer su componente especulativo, y calculaba que regresaría a los niveles previos a la crisis. Al fin y al cabo, ese número de años 3,6 es justo lo que un alemán debe pagar por su vivienda en términos medios en todos estos años. Ese ratio ha permanecido a ese nivel en los últimos 15-20 años.
Inflación, salarios y desempleo
Una de las propuestas que realizó Angela Merkel la semana pasada en su viaje a España fue ampliamente comentada por la prensa económica: la de eliminar las cláusulas de revisión salarial vinculadas a la inflación. Esto ha levantado una gran polvareda, especialmente entre los sindicatos.
En realidad, esta relación es muy perniciosa para la economía. Una subida de los salarios atendiendo a ese índice hace que se incremente la demanda para una misma oferta. Pero además, los empresarios elevan los precios como respuesta a un incremento de los costes, en este caso salariales.
El ratio de esfuerzo como criterio de valoración inmobiliaria
El presente artículo tiene como objetivo principal introducir una variable que los economistas hemos olvidado a la hora de hacer la valoración de las cosas. Esa variable no es otra que el grado de esfuerzo que una persona está dispuesta a asumir por la adquisición de cualquier bien o servicio. Para ello utilizaremos el concepto simple de “ratio de esfuerzo”.














